La foto de los pilares que sostienen el atrio y las galerías laterales del Santuario de Torreciudad son una muestra de la belleza y grandiosidad del conjunto arquitectónico en el Pirineo aragonés. Son como signos de la fuerza y confianza conque tantas cosas buenas de este mundo se apoyan en los brazos de Santa María. Allí se celebró la XX Jornada Mariana de la Familia, presidida por don Francisco Gil.
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"La familia es el mayor tesoro de la humanidad", afirmó el arzobispo de Burgos, monseñor Francisco Gil Hellín, al presidir la XX Jornada Mariana de la Familia en el santuario de Torreciudad, un evento que congregó el sábado 12 de septiembre en torno a 15.000 personas procedentes de toda España.
. Monseñor Gil Hellín destacó durante la homilía que "la propia familia se manifiesta y se expresa en su misma vida, porque Dios la hizo una institución natural, y no son los gobiernos ni los parlamentos los que tienen que decir qué es la familia".
. En un mensaje enviado por el Papa Benedicto XVI a los participantes el Pontífice les exhortó a dar "un incondicional sí a la vida", y pidió a los esposos "disponibilidad y abnegada entrega, y confianza mutua, fiel y fecunda".
. Los actos empezaron a las mediodía con una ofrenda a la Virgen realizada por las familias: flores, frutos, cerámicas, fotografías, vino, productos del mar, camisetas y placas fueron los objetos elegidos para testimoniar su devoción a Nuestra Señora. Una muestra de diversidad cultural la aportaron Adja y Sara, dos amigas de Costa de Marfil y de Perú, residentes en Lérida, que ofrecieron una pandereta y unas partituras.
. La Eucaristía al aire libre fue solemnizada por el Coro de Padres de la Asociación Cantal (Zaragoza), acompañado por la organista titular del santuario, Maite Aranzabal.
. En la homilía, dirigiéndose de un modo personal a cada asistente, el arzobispo de Burgos afirmó: "Redescubre cada día ese tesoro del cual eres depositario. Dios te ha bendecido con esos amores: con tu mujer, con tu marido, con tus hijos. Así, la familia será verdaderamente el santuario de la vida, será la garantía de que toda criatura que procede de esa entrega en fidelidad matrimonial, estará resguardada por la cuna más fuerte, que es el amor conyugal y familiar".
. Al mediodía hubo varias actuaciones musicales en la explanada entre las que destacaron una tamborrada de los Bombollers de Cervera (Lleida), danzas típicas nicaragüenses, baile de sevillanas, una interpretación de jóvenes barbastrenses con flautas y violines, números de ilusionismo de un mago zaragozano y varias canciones irlandesas.
. La jornada concluyó con el rezo del Rosario por la explanada, acompañando a la imagen peregrina de la Virgen de Torreciudad, y la Bendición con el Santísimo.
. Los grupos participantes procedían mayoritariamente de Cataluña, Aragón y la Comunidad de Madrid, aunque también fueron numerosos los peregrinos valencianos, andaluces, vascos y gallegos. Además, feligreses burgaleses acompañaron a su arzobispo hasta Torreciudad.
. Asimismo participaron varios grupos de Francia, Polonia e Italia. Muchos de ellos vinieron en viaje organizado en alguno de los cerca de 140 autobuses llegados al santuario. Más de 250 voluntarios participaron en la organización del encuentro ayudando en los aparcamientos y accesos al santuario, en la guardería, en el acomodo de los peregrinos, en los puestos informativos y en el parque infantil. Y decenas de sacerdotes atendieron a lo largo del día los confesonarios repartidos por distintas zonas del recinto.
Aceprensa(pincharacá) publica este artículo que hace pensar.
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Ross Douthat, columnista del New Tork Times, comenta en su último artículo las distintas posturas frente al aborto del senador Edward (Ted) Kennedy y su hermana Eunice Kennedy Shriver, fallecidos el pasado agosto.
. Fuente: The New York TimesFecha: 2 Septiembre 2009
. Solo dos semanas transcurrieron entre la muerte de Eunice Kennedy Shriver (el 11 de agosto, a los 88 años), fundadora de los Juegos Olímpicos Especiales (para deportistas con deficiencias mentales), y la de su hermano Ted (el 25 de agosto, a los 77 años), el célebre senador demócrata. Los dos, dice Ross Douthat, merecen ser recordados juntos, “por lo que sus legados tenían en común y por lo que finalmente los separó”.
. En común tenían ambos hermanos “un apasionado liberalismo y una firme fe católica”. Tanto el empeño de Ted a favor de causas como la educación, la atención sanitaria o los inmigrantes, como el trabajo de Eunice en beneficio de los discapacitados estaban fundados en la doctrina social de la Iglesia.
. Lo que separaba a los hermanos era el aborto. “Junto con su marido, [Robert] Sargent Shriver, Eunice pertenecía al menguante número de liberales norteamericanos abiertamente pro-vida. Como su Iglesia, ella consideraba consecuente, no contradictorio, defender a los pobres, los marginados y los oprimidos, y proteger la vida humana no nacida”.
. Al principio, su hermano Ted coincidía con ella, como muestra una muy citada carta suya de 1971 a un elector: “Estoy convencido de que la vida humana, querida o no, aun en sus fases más tempranas, tiene ciertos derechos que han de ser reconocidos: el derecho a nacer, el derecho al amor, el derecho a crecer”. Pero, al igual que otros católicos liberales, señala Douthat, Ted Kennedy acabó siguiendo la evolución de su partido y se convirtió en un constante defensor del aborto, como muestra su historial en el Senado.
. En 1992, Eunice participó en el último intento relevante de cambiar la postura abortista de su partido, con una petición a la convención demócrata a favor de un “nuevo planteamiento” que “no enfrente a la madre contra el hijo”. El texto proponía idear “políticas responsables, que protejan y promuevan el interés de las madres y de sus hijos, tanto antes como después del nacimiento”. La iniciativa no tuvo éxito.
. El columnista subraya la paradoja a que condujo la discrepancia entre los dos Kennedy. “Merced al trabajo de Eunice con los discapacitados, un grupo de personas que antes habían sido marginadas u ocultadas de la escena pública –o lobotomizadas, como su hermana Rosemary– fue admitido a una más plena participación en la vida humana ordinaria. Pero merced a leyes que su hermano apoyó incansablemente, ese mismo grupo fue sacado de la escena otra vez: por ejemplo, la tasa de aborto de fetos diagnosticados con síndrome de Down se estima en nada menos que el 90%”.
En representación de las familias y organizaciones provenientes de más de 60 naciones, nosotros, los delegados del V Congreso Mundial de Familias celebrado en Ámsterdam, Países Bajos, del 10 al 12 de agosto de 2009, afirmamos de acuerdo con el Artículo 16, párrafo 3, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que "la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado."
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En solidaridad con las Declaraciones de los Congresos Mundiales de Familias anteriores, definimos a la familia natural como la unión matrimonial entre un hombre y una mujer para toda la vida, con el fin de acoger y cuidar de la vida humana nueva, de proporcionar amor, compañía y apoyo mutuo en la construcción de un hogar rico en funciones, y de fortalecer los vínculos entre las generaciones.
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Nos definimos como pro-niños. Reafirmamos las estructuras sociales, culturales y legales que fomentan el desarrollo óptimo de los niños, en términos de salud, educación y posteriormente, responsabilidad cívica. Favorecemos los acuerdos laborales que permitan que los padres pasen más tiempo con sus hijos. Reconocemos lo que las ciencias biológicas y sociales enseñan: que las expectativas para los hijos son mejores cuando son criados por sus padres naturales dentro del hogar, formado por el matrimonio de sus padres.
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Afirmamos que el futuro de las naciones se apoya en las familias que tienen una base espiritual. Las organizaciones religiosas deberán ser libres para defender su propia doctrina sobre el matrimonio y la familia en la esfera pública. Afirmamos que la familia natural es anterior al Estado. Las políticas públicas deben respetar la autonomía de la familia. Exigimos leyes y políticas sólidas que:
apoyen la institución natural del matrimonio;
desalienten el divorcio, especialmente cuando haya niños involucrados;
fomenten matrimonios que se comprometan a tener y a educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones;
protejan el derecho primordial de los padres de educar a sus hijos;
protejan el desarrollo físico, mental, social y espiritual de los niños;
y custodien la vida humana especialmente vulnerable, al principio y al final del ciclo vital.
Este Congreso prestó especial atención al estatus de la familia natural en los países en vías de desarrollo. De manera que:
Afirmamos la solidaridad entre las generaciones. Más allá del círculo inmediato conformado por la madre, el padre y sus hijos, se encuentra la riqueza ancestral de los abuelos, tías, tíos y primos. La urbanización, la industrialización, la migración, las guerras, las epidemias y un individualismo egoísta han debilitado los vínculos de la familia extensa. Apoyamos las acciones que revigoricen este círculo más amplio de la familia extensa como el lugar donde las personas puedan encontrar ayuda en tiempos de crisis, de desempleo, enfermedad, pobreza, vejez y el duelo por la pérdida de seres queridos.
Proponemos a la familia natural como nuestra solución a la pobreza. El apoyo a las personas que viven en extrema pobreza debe ser proporcionado dentro del entorno familiar, cuando sea posible. Apoyamos las estrategias que fomenten que la familia sea dueña de su propio hogar y del desarrollo de microempresas, que promuevan la orientación vocacional para jóvenes de ambos sexos y la renovación de las economías rurales como una mejor alternativa a la migración hacia las ciudades. Vemos el nacimiento de cada bebe como un activo para el mundo, una nueva inteligencia y un nuevo par de manos.
Identificamos las tasas de natalidad decrecientes como el principal problema demográfico del siglo 21. Apoyamos las medidas que desalientan el aborto (incluyendo el aborto por elección del sexo), las que favorezcan familias más numerosas y saludables y las que apoyen el crecimiento económico.
Respondemos a la pandemia del VIH y del SIDA con un programa de abstinencia, fidelidad y formación de carácter a través de una educación para la vida basada en los valores. Creemos que este enfoque inspirará y reforzará la vida familiar en las sociedades, romperá con el ciclo de la infección y beneficiará a los niños. También exhortamos la introducción de iniciativas especiales para mejorar el cuidado de las víctimas del SIDA, la atención a los huérfanos y a los familiares de edad avanzada que cuidan de ellos para la reconstrucción de hogares funcionales.
Por último, solicitamos un enfoque familiar en temas de salud: La educación sexual deberá ser impartida por los padres de familia y debe basarse en el desarrollo de la fuerza de voluntad, la fidelidad en las relaciones conyugales y la toma responsable de decisiones. Los servicios de salud antes y después del parto deberán extenderse a la orientación sobre alternativas diferentes al aborto, incluyendo la adopción. El amamantamiento deberá promoverse como una estrategia de supervivencia infantil.
Adoptada el presente 12 de agosto de 2009, en la ciudad de Amsterdam, Países Bajos.
De nuestro sitio recomendado arvo.net, seleccionamos esta artículo (pincharacá) de Blanca Castilla Cortázar de la Real Academia de Doctores.
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La elegancia abarca todos los modos de presentarse y comportarse la persona. Se extiende también a los objetos humanos de uso más directo y de un modo amplio se puede hablar de una arquitectura o de una ciudad elegante. El arte, como creación humana, puede extenderse a todo el ámbito de la vida y el actuar humano resaltando la belleza que se advierte sensiblemente. Sin embargo, hay un sentido más estricto de la elegancia que se refiere al vestido. El modo de vestir, teniendo más o menos en cuenta los dictados de la moda, en definitiva tendría que ser la expresión de la personalidad de quien se viste. En este sentido, y teniendo en cuenta que cada persona es única e irrepetible habría que concluir que cada persona requeriría un diseño exclusivo. Algo de eso puede haber en el anhelo de exclusividad. Lo cierto es que un modo de vestirse auténtico ha de llevar el sello del estilo propio.
. La elegancia está relacionada con la belleza. A los requerimientos éticos -que realzan lo específicamente humano, el buen gusto y el estilo propio añaden atractivo a lo ya realmente valioso. Ser ético no basta: hay muchos modos de hacer el bien. Lo estético aumenta y realza lo bueno que hay en cada persona. Sin embargo, aquí, no voy a referirme directamente a los aspectos éticos. Voy a detenerme en el significado antropológico que tiene el modo de comportarse. Voy a descender al por qué de las actitudes, que los filósofos han explicado desde hace tiempo. Voy a tratar de profundizar en algo que los clásicos llamaron vergüenza y más adelante se llamó pudor, porque al profundizar en esa actitud humana se encuentra lo más noble del ser humano que se denomina con el término persona.
. 1. Modos de presentar el pudor
. Hay varias maneras de enfocar el pudor:
. a) Una clásica, que lo presenta no tanto como una virtud sino como un sentimiento, vinculado a cierto tipo de manifestaciones. Es un sentimiento que se confunde con el de la vergüenza. Cuando falta se habla de desvergüenza.
. b) Otro modo de afrontar el pudor es el de los filósofos llamados personalistas. Sostienen que es característico de la persona ser pudorosa. El pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia meramente pública. El pudor acompaña siempre a la persona y su desaparición comporta una disminución de la personalidad.
. c) Para otros el pudor es un prejuicio injustificado, que va en contra de lo natural y del que conviene librarse. Se destaca su carácter convencional, en dependencia con las diversas culturas, por lo que no se puede decir exactamente en qué consiste.
. Ante estos planteamientos hay que decir que el pudor es un sentimiento, pero es más que un sentimiento. Tiene un profundo significado antropológico. Por eso el planteamiento personalista es el más profundo. Y frente a quienes propugnan librarse de él como algo antinatural hay que decir que ciertamente el pudor ofrece muchas variantes y que no tiene, por así decir, reglas fijas, pero también es claro que aparece en todas las culturas. La clave del pudor es que el hombre es un ser personal; se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalización y la masificación.
. El carácter personal del hombre explica el pudor; los animales tienen miedo y temor pero no son pudorosos ni impúdicos, se comportan de manera instintiva. El ser humano, en cambio, es personal y en él aparece el pudor o la vergüenza, ante determinadas cosas que aparecen públicamente y que deberían haberse conservado en la intimidad. La desvergüenza obedece a una pérdida de la intimidad.
Ayer, 31 de agosto de 2009, Benedicto XVI recordó a los padres, durante el rezo del Ángelus, que los hijos podrán encontrar su vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, si les educan generosamente y les ayudan a encontrar a Dios. Para poder transmitir la fe cristiana, el Papa dijo a los matrimonios que deben esforzarse por llevar una vida santa.
“La historia del cristianismo está llena de innumerables ejemplos de padres santos y de auténticas familias cristianas, que han acompañado la vida de generosos sacerdotes y pastores de la Iglesia.”
El Papa puso como modelo a Santa Mónica, madre de San Agustín y patrona de las madres cristianas, cuya fiesta se celebra el 27 de agosto. Benedicto XVI señaló que Santa Mónica dedicó toda su vida para que su hijo se convirtiera.
Con motivo del Año Sacerdotal, el Papa pidió que cada familia sea una pequeña iglesia donde todas las vocaciones puedan desarrollarse: “En este año sacerdotal rezamos para que, por intercesión del Sant Cura d’Ars, las familias cristianas se conviertan en pequeñas iglesias en donde todas las vocaciones y carismas, donados por el Espíritu Santo, sean aceptadas y valoradas."
El Papa concluyó el Ángelus refiriéndose al medio ambiente y pidió a los países industrializados que se esfuercen en preservarlo para que las poblaciones más pobres no sufran las consecuencias del cambio climático.
Me parece un complemento ideal para el post de las huellas digitales. Emociona de verdad. El español es un poco rápido y cuesta entenderlo. Pero se puede. Igualmente intentaré una traducción al pie.
-Hola!
-Hola mi amor!
-¿Qué tal la entrevista?
-Lo de siempre, piden referencias.
-¿Referencias? Vaya...
-Nací en el 86. Desde entonces todos le queremos unas ojeras que no oculta. Ella dice que son producto del amor. Su carrera se ha pasado en la procesadora. ¡Me convenció de que las verduras me pondrían los ojos verdes! Imaginación no le falta ¿no? La llamas y está, siempre está. Por eso no me he convertido en el imbécil que podría legar a ser. A veces grita, ¡sí! Pero como no vamos a querer a alguien que lleva toda la vida comiéndose el filete con ...... Porque se ha convertido en todo. Es un genio. Debería darle las gracias a mi padre por haberla elegido. Yo ceo que somos sus referencias, ¿no?
Si bien no es estrictamente el tema central de este blog, el artículo que tomamos de arvo.net, a su vez tomado de aceprensa.com , me pareció de gran ayuda y de permanente actualidad. Tener claridad de ideas sobre la misión del Vicario de Cristo en la Iglesia, del Ministerio Petrino, es una obligación de todo católico y un deber de honestidad intelectual para este blog.
Juan Pablo II ha mantenido el interés del mundo durante 26 años. Y en estos días, como siempre que se convoca un cónclave, la figura del Papa en la Iglesia salta a la primera página. Para comprender bien su misión, hay que tener en cuenta las características del primado del Papa, que le distinguen de otros líderes espirituales y de los gobernantes civiles. Ofrecemos una síntesis en forma de preguntas y respuestas.
¿En qué consiste el primado del Papa?
El Papa es la más alta autoridad de la Iglesia, como vicario de Cristo. Tiene esta potestad por ser sucesor de san Pedro, a quien Jesucristo confirió la primacía entre los apóstoles (cfr. Mt 16, 13-19). "La Iglesia, ya desde los inicios y cada vez con mayor claridad, ha comprendido que (...) el ministerio de la unidad, encomendado a Pedro, pertenece a la estructura perenne de la Iglesia de Cristo" (1). Por tanto, la fe católica sostiene que este primado no es una institución humana, a diferencia de las formas de organización eclesiástica creadas en distintas épocas (patriarcados, conferencias episcopales, etc.).
. El Papa tiene una verdadera potestad, no una simple autoridad moral. "El Romano Pontífice posee, como supremo pastor y doctor de la Iglesia, la potestad de jurisdicción suprema, plena y universal, ordinaria e inmediata, sobre todos y cada uno de los pastores y fieles" (2). Así lo declaró el Concilio Vaticano I en 1870, repitiendo el magisterio anterior, en particular el Concilio de Florencia (s. XV). Lo mismo reiteró luego el Concilio Vaticano II en la constitución "Lumen gentium" (n. 22). El Papa no es "el primero entre iguales", como ocurre con el Arzobispo de Canterbury entre los anglicanos, que no tiene jurisdicción fuera de su diócesis; ni tampoco se limita a un primado de honor, como el del Patriarca de Constantinopla entre las iglesias autónomas ortodoxas. Por tanto, la suprema autoridad del Papa es propia; no deriva de ninguna otra fuera de la de Cristo; no es por delegación de nadie.
Entonces, ¿el Papa es como un monarca absoluto?
Su poder no es equiparable al de un líder civil: "El primado difiere en su esencia y en su ejercicio de los oficios de gobierno vigentes en las sociedades humanas: no es un oficio de coordinación o de presidencia, ni se reduce a un primado de honor, ni puede concebirse como una monarquía de tipo político" (1). La potestad del Papa no es un poder absoluto: "El Romano Pontífice, como todos los fieles, está subordinado a la palabra de Dios, a la fe católica, y es garante de la obediencia de la Iglesia y, en este sentido, ‘servus servorum’" (1), siervo de los siervos de Dios. El ejercicio de su autoridad "no se basa en decisiones arbitrarias, sino que deben responder a la razón de ser y a la finalidad de su ministerio de comunión en la Iglesia" (2). Esta potestad suprema es una ausencia de subordinación respecto de cualquier otra instancia eclesiástica o civil, no una independencia absoluta. Así, el Papa no puede cambiar el depósito de la fe. Un ejemplo reciente es el que dio Juan Pablo II en 1994 al confirmar solemnemente que las mujeres no pueden acceder al sacerdocio. No dijo que no permitiría la ordenación de mujeres, sino que no tenía poder para hacerlo. Se remitió a la tradición unánime de la Iglesia, que siempre ha considerado esa doctrina como recibida de Cristo y por tanto irreformable (ver Aceprensa 81/94).
¿Cómo se compagina la suma potestad del Papa con la colegialidad episcopal?
El primado es una autoridad de naturaleza episcopal, pero suprema y universal. Ya el Concilio Vaticano I, en la constitución dogmática "Pastor aeternus", recordó que la potestad papal no limita ni menoscaba la de los obispos, también ordinaria e inmediata. Los obispos no son como "jefes de sucursal" en las diócesis. La idea de que el Vaticano I subrayó unilateralmente la autoridad del Papa, dejando en la sombra a los obispos, olvida que el Concilio tenía previsto también desarrollar la doctrina sobre el colegio episcopal, pero no pudo llegar a hacerlo porque la revolución italiana obligó a suspender las sesiones. Por otro lado, la misma constitución "Pastor aeternus" es una declaración solemne de los obispos reunidos en concilio junto con el Papa.
. La autoridad del Papa, aunque sea propia y no derive de los demás obispos, no está separada de la que tiene el colegio episcopal. Juan Pablo II lo explicaba así: "Ambos, el Papa y el cuerpo episcopal, tienen ‘toda la plenitud’ de la potestad. El Papa posee esta plenitud a título personal, mientras el cuerpo episcopal la posee ‘colegialmente’, estando unido bajo la autoridad del Papa" (3). De ahí que para el Papa, "escuchar la voz de las Iglesias es una característica propia del ministerio de la unidad y también una consecuencia de la unidad del cuerpo episcopal y del ‘sensus fidei’ de todo el pueblo de Dios" (1). Esta comunión entre el Papa y los obispos se favorece por diversos medios, como los sínodos o las visitas "ad limina". Igualmente, Juan Pablo II convocó en diversas ocasiones a las conferencias episcopales de algunos países para ayudarles a alcanzar una decisión común, ante problemas en los que no conseguían ponerse de acuerdo.
. En fin, la potestad del Papa refuerza y sostiene la de los obispos. El primado "es un gran don de Cristo a su Iglesia en cuanto servicio necesario a la unidad, que ha sido con frecuencia –como demuestra la historia– una defensa de la libertad de los obispos y de las Iglesias particulares frente a las injerencias del poder político" (1). Una prueba, a la inversa, es el caso de la China actual, donde el régimen comunista, para someter a la Iglesia, decretó la ruptura de los obispos con Roma.
¿Cuáles son las funciones del Papa?
La misión del Papa es la confiada a Pedro, según los Evangelios: Jesucristo le dio las "llaves del Reino de los Cielos", con el poder de "atar y desatar" (cfr. Mt 16, 19), para "confirmar a los hermanos en la fe" (cfr. Lc 22, 32) y "apacentar su rebaño" (cfr. Jn 21, 15-17). O sea, es un servicio a la unidad de la Iglesia en la fe y en la comunión. Se resume en dos aspectos: enseñanza y gobierno. Al obispo de Roma, corresponde la tarea de enseñar la verdad revelada y mostrar sus aplicaciones al comportamiento humano" (3). Es una misión eminentemente positiva: "reducir el magisterio papal sólo a la condena de los errores contra la fe sería limitarlo demasiado; más aún, sería una concepción equivocada de su función" (3). El Papa realiza esta misión de enseñanza de tres modos principales, explicaba Juan Pablo II: "Ante todo, con la palabra"; en segundo lugar, mediante escritos, propios o publicados con su autorización por la Curia Romana; tercero, mediante iniciativas institucionales para impulsar el estudio y la difusión de la fe, como en el caso de distintos consejos pontificios (3). Esta autoridad doctrinal suprema reside a la vez en el colegio episcopal junto con su cabeza, el Papa: "Los obispos son testigos de la verdad divina y católica cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice" (1). Así se manifiesta, de modo singular, en los concilios ecuménicos.
¿La enseñanza del Papa es siempre infalible?
Según el dogma expuesto por el Concilio Vaticano I, el Papa goza de infalibilidad "cuando, cumpliendo su oficio de pastor y doctor de todos los cristianos, define en virtud de su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe ser sostenida por la Iglesia universal". La misma infalibilidad tienen las doctrinas expuestas con igual tenor por el colegio episcopal junto con el Papa (cfr. Código de Derecho Canónico, can. 749). Esta autoridad magisterial es la de declarar lo contenido en la Revelación, como precisa el mismo Concilio: "El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y expusieran fielmente la revelación transmitida por los apóstoles". La infalibilidad propia de las definiciones dogmáticas no significa que las enseñanzas del Papa –y del colegio episcopal– sean "falibles" en los demás casos. Junto a la infalibilidad, "existe el carisma de asistencia del Espíritu Santo, concedido a Pedro y a sus sucesores para que no cometan errores en materia de fe y moral, y para que, por el contrario, iluminen bien al pueblo cristiano. Este carisma no se limita a los casos excepcionales, sino que abarca en medida diferente todo el ejercicio del magisterio". El Papa es maestro de la verdad también con su magisterio ordinario, que "es de carácter permanente y continuado, mientras que el que se expresa en las definiciones ["ex cathedra"] se puede llamar excepcional" (3).
¿Qué facultades de gobierno tiene el Papa?
El gobierno que ejerce el Papa está al servicio de su ministerio de unidad y de supremo pastor en la Iglesia. Así, el Papa tiene "la facultad de realizar los actos de gobierno eclesiástico necesarios o convenientes para promover y defender la unidad de fe y de comunión" (1). Entre estas funciones están, por ejemplo, dar el mandato para ordenar obispos, establecer diócesis u otras estructuras pastorales para la atención de los fieles, promulgar leyes para toda la Iglesia, aprobar institutos religiosos supradiocesanos, etc. El Papa ejerce su gobierno supremo de distintas maneras, según las circunstancias y los tiempos. Por ejemplo, en la Iglesia latina nombra directamente a los obispos, mientras que en las Iglesias orientales, por lo general, confirma la elección del obispo realizada por el sínodo local. La designación directa por el Papa se implantó en Occidente para evitar las frecuentes injerencias del poder civil. En todo caso, "son el bien, la utilidad o la necesidad de la Iglesia universal las que determinan en cada momento histórico la oportunidad de los modos de ejercer la autoridad, según la prudencia pastoral" (2).
¿Ha habido una evolución del primado en la historia?
El primado del Papa tiene un contenido inmutable, que corresponde a su misión, y unos aspectos variables. De hecho, "la naturaleza inmutable del primado del sucesor de Pedro se ha expresado históricamente a través de modalidades de ejercicio adecuadas a las circunstancias de una Iglesia que peregrina en este mundo cambiante" (1). Juan Pablo II ofrece un claro ejemplo de cómo un Papa adapta el cumplimiento de su misión a las peculiaridades de su tiempo. En el seno de la Iglesia, promovió activamente la colegialidad episcopal, en consonancia con el Concilio Vaticano II, con sínodos ordinarios y extraordinarios, generales o para diversas regiones. En un mundo cada vez más interconectado, no se dirigió solo a los católicos, e insistió en temas de carácter universal, como los derechos humanos. También se adaptó a su época en la manera de cumplir el encargo de Cristo: "Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16, 15). Así lo señalaba él mismo en una ocasión: "Hoy que los medios de comunicación le permiten [al Papa] hacer llegar su palabra a todas las gentes, cumple ese mandato divino mejor que nunca. Además, gracias a los medios de transporte que le permiten llegar personalmente incluso a los lugares más lejanos, puede llevar el mensaje de Cristo a los hombres de todos los países, realizando de modo nuevo –imposible de imaginar en otros tiempos– el "id" que forma parte de ese mandato divino" (3).
¿No es un obstáculo el primado del Papa para la unidad de los cristianos?
No lo fue durante el primer milenio. La primacía del obispo de Roma fue reconocida por todos desde el principio; los primeros testimonios documentales se remontan al siglo I, cuando la Iglesia de Corinto recurrió al Papa san Clemente para que dirimiera sus disputas internas. "La fe del Papa, obispo de Roma, constituyó un criterio seguro de certeza para toda la Iglesia. Las aclamaciones a la carta dogmática enviada por el Papa León I Magno al Concilio de Calcedonia (451) –‘¡Pedro ha hablado por boca de León!’– y las tributadas dos siglos más tarde por el Concilio III de Constantinopla (680-681) a la exposición doctrinal cristológica del Papa Agatón atestiguan hasta qué punto, a los ojos de los orientales, la fe del obispo de Roma era la fe de Pedro" (4). Fueron hechos posteriores los que motivaron la ruptura de la unidad, primero en Oriente, con el cisma de 1054, y luego en Occidente, con la Reforma protestante. Por eso Juan Pablo II alentó a todos los cristianos a poner la mirada en el primer milenio, a fin de hallar vías para superar las divisiones.
¿Puede haber cambios en el ejercicio del primado papal?
El Papa puede siempre intervenir para mantener la unidad de la fe y la comunión eclesial. Pero las formas concretas de ejercer su autoridad pueden variar en cada momento histórico según lo exija el bien de la Iglesia. Para disipar las reservas de los no católicos hacia el primado papal, Juan Pablo II se refirió, en la encíclica "Ut unum sint" (1995), sobre el ecumenismo, a la necesidad de "encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva" (n. 95). Y tomó la decisión inaudita de pedir sugerencias incluso a las comunidades cristianas no católicas, al invitar "a todos los pastores y teólogos de nuestras Iglesias para que busquemos, por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros" (ibid.). Esta llamada ha obtenido eco, y el diálogo ha comenzado ya, con distintas iniciativas en los últimos años (2). Juan Pablo II no ha tenido tiempo de culminar este proceso de reflexión, que proseguirá su sucesor. ___________________
(1) Congregación para la Doctrina de la Fe, "El primado del sucesor de Pedro en el misterio de la Iglesia"; texto publicado, junto con comentarios, por Ediciones Palabra, Madrid, 2003 (ver Aceprensa 161/98 y 135/03, 2ª parte). (2) José Ramón Villar, "El primado del Papa: lo esencial y lo mudable", Aceprensa 135/03, 1ª parte. (3) Catequesis de Juan Pablo II en las audiencias generales, noviembre 1992-marzo 1993, resumida en Aceprensa 66/93: "El servicio del Papa en la Iglesia". (4) José Orlandis, "El pontificado romano en la historia", Palabra, Madrid, 1996, p. 281 (ver Aceprensa 26/97).